05 | La marca no es solamente el logo

Al momento de preparar este episodio, recordé la frase que decía un pintoresco personaje de una telenovela muy vista en mi país en los años 90. 

La frase era  “Como vaya viniendo, vamos viendo”. 

Esa expresión encerraba su manera relajada de ver la vida y abordar los problemas.

La filosofía de Eudomar Santos, el nombre del personaje, era resolver las cosas a medida que aparecían en el camino.

Por supuesto que para el ámbito personal, tal vez este sea un enfoque muy bueno porque te librarías del estrés de planificar. No obstante, esta filosofía no es correcta cuando se trata de conducir la identidad de una organización. 

Si escuchaste el episodio 3 recordarás que te hablé de mi experiencia como redactor. A veces, debido a la falta de un lineamiento claro del tono de comunicación de un cliente, he tenido que corregir o replantear los textos, porque casi siempre, todo depende del criterio de quien revisa, de quien está cargo del marketing o del momento.

Y ojo, que no estoy diciendo que los contenidos no puedan cambiarse, porque sí puede ocurrir en situaciones como los ajustes en medio de una campaña, o porque la marca desee alinearse con alguna tendencia. 

Lo curioso, sin embargo, es que generalmente se pone más empeño en la parte visual, que es también importante, claro, pero no lo es todo cuando hablamos del concepto de marca: que si la creación del logo, que si usamos un logo en blanco o negro, que si los colores, que si la tipografía, etc. Siento que se cae en una especie de obsesión.

Y entonces elaboran un supuesto “manual de marca”, pero que solamente recoge la identidad gráfica. La comunicación brilla por su ausencia.

¿Qué es la marca?

Y ya que te he mencionado la marca, pasemos a definir brevemente qué es. 

Vamos aquí con un poco de teoría, sin pretender ser un gran experto en materia de marcas o branding. 

La marca es el sentido de una organización, es decir, su propósito, o sea, para qué existe, y también sus valores, y cómo se modela en la mente de los consumidores, es decir, la imagen que tienen los clientes de esa marca. 

Por otra parte, el proceso de construcción y gestión de una marca se le llama “branding”, que se deriva del inglés “brand”, o sea, marca. 

Generalmente, esto se confunde con las características visuales. Por eso, muchas organizaciones parecen darle más importancia a esa dimensión.

Pero resulta que la marca tiene no una, sino varias dimensiones, y para efectos de esta explicación te lo voy a simplificar. 

Algunas de esas dimensiones son los valores, la cultura y la personalidad. 

Imagínate que en la creación de Apple, la empresa tecnológica, sus fundadores solamente se hubieran preocupado por la identidad gráfica, dejando de lado todo lo demás. No sería lo que es hoy, ¿verdad? 

La identidad y el tono de la comunicación

Hablemos entonces de la identidad y del tono de comunicación, dos términos que van muy ligados. 

Cada marca tiene una personalidad, como ya te dije. Sí, como si se tratase de un ser vivo.

Se expresan de una forma y así conectan o no con su público objetivo.

Hay algunos ejemplos que quiero mencionarte muy locales de acá de Chile. Uno es Zapping, un proveedor de TV por streaming, que se expresa en un lenguaje muy chileno. Evidentemente, su estrategia es conectar con el público local. El otro ejemplo es WOM, una compañía de telecomunicaciones, que se expresa en un tono enfadado, juvenil, muy disruptivo. El objetivo de WOM es llegarle a un público hastiado de las tradicionales empresas de su sector.

Otro ejemplo del que quiero hablarte y que es muy interesante es el de Patagonia, una empresa que produce ropa y equipamiento outdoor. En su página web tiene colgado este mensaje: “Estamos en este negocio para salvar nuestro hogar, el planeta Tierra”. 

Ponle atención a la frase. El tono que manejan es un tono honesto, es decir, ellos reafirman que son un negocio, están para hacer dinero; usan la palabra “nuestro”, con la cual nos incluyen a todos; y también es inspirador. ¿Por qué? Porque se refiere al planeta Tierra, no como algo frío que flota en el espacio, sino como “nuestro hogar”. Apelan a la emotividad. 

Define el tono de voz de tu marca

Llegados a este punto, entonces ¿por qué hay que definir el tono de la comunicación?

La respuesta es que le dará coherencia y uniformidad a las comunicaciones de una organización. 

En el caso de una PyME sostenible u ONG, una clara directriz en esta área transmitirá confianza, seriedad, propósito, apuntando a transmitir el impacto positivo que se quiere lograr. 

Y, por supuesto, esto ayuda a conectar con su público meta. 

¿Y de dónde sale ese tono de comunicación? ¿Hacemos una fila en algún lugar para pedirlo?

Pues no. Sale de la línea editorial, específicamente del plan de contenidos, del cual te hablé en el episodio número 4

Algunas ideas para crear ese tono de comunicación o voz de la organización es hacerte unas preguntas, por ejemplo, ¿el tono será formal o informal?, ¿será inspirador o más frío?, ¿tutearemos a nuestro público o mejor lo trataremos de usted?

Definir el tono de comunicación también te dará coherencia en todos tus canales, en la web, en las redes sociales, en los correos. Y cuando me refiero a las redes sociales, aquí también tiene que haber cierta coherencia según la plataforma. Yo te lo decía en el episodio número cuatro, que cada red social tiene su carácter, y la clave es adaptar nuestra identidad a cada plataforma, sin perder la esencia. 

Todo esto que te estoy diciendo, debe estar plasmado en un manual de marca. 

¿Y qué es el manual de marca? Bueno, es un documento en el que se especifica cómo debe manejarse tanto lo visual, como lo comunicacional de la organización. 

Hay un ejemplo interesante que te dejo en las notas del programa. Se trata del manual de marca de una institución de educación superior que te puede servir de guía. 

Y no quiero terminar este episodio sin antes decirte que, en esta época de revolución de la inteligencia artificial generativa, podemos caer en la tentación de delegarle la voz de nuestra organización. Esto ya está ocurriendo. Por eso, por abusar de ella, es que vemos tantos lugares comunes, tantas frases repetidas, del estilo “el siguiente nivel”, o el exceso de emojis en las publicaciones en redes sociales, o los títulos con mayúsculas en cada palabra. Son casos en los que la intervención sin criterio de la IA se huele a kilómetros.

Sin embargo, la vacuna contra esto es tener definida la voz de la marca. 

Conclusiones

Crea el tono de comunicación de tu marca, por más pequeña que sea. Ten claros el propósito y los valores. 

Para una PyME sostenible u ONG eso es muy relevante, porque con esto transmitirás confianza, autenticidad, seriedad y sentido.

Y te subrayo lo siguiente. No tienes que ser un gigante, no tienes que ser una gran corporación. 

Un simple documento escrito en forma clara y compartido con el equipo involucrado será suficiente como manual de marca. 

Así que ponte manos a la obra, y empieza a crear el tono de comunicación de tu organización hoy mismo. No lo dejes al azar, no lo resuelvas al estilo de “como vaya viniendo, vamos viendo”.

Preguntas frecuentes sobre marca, identidad y tono de voz

¿La marca es lo mismo que el logo?

No. El logo es solo una parte visual de la marca. La marca es todo lo que transmite una organización: su propósito, sus valores, su personalidad, cómo se comunica y cómo la perciben las personas.

¿Qué incluye la identidad de una marca?

Incluye mucho más que colores y tipografías. Hablamos de valores, cultura interna, tono de voz, estilo de comunicación, y por supuesto, también su parte visual. Todo eso construye una identidad coherente.

¿Qué es el tono de comunicación de una marca?

Es la manera en que la marca se expresa. Puede ser cercano, técnico, informal, serio, inspirador… depende del tipo de organización y del público al que quiere llegar. El tono ayuda a crear conexión con las personas.

¿Por qué es importante definir el tono de voz de una marca?

Porque da coherencia a todo lo que la organización comunica, ya sea en su web, redes sociales, correos o materiales impresos. Además, genera confianza y refuerza el posicionamiento de la marca en la mente del público.

¿Cómo se define el tono de voz de una organización?

Se define a partir de su propósito, su público objetivo, sus valores y su cultura. Y se aterriza en algo más concreto: el plan de contenidos y el manual de marca.

¿Qué es un manual de marca y para qué sirve?

Es un documento que reúne todas las directrices de la marca: tanto visuales (colores, logo, tipografías) como comunicacionales (tono de voz, estilo de redacción, palabras que se deben usar o evitar). Sirve como guía para que todas las comunicaciones sean coherentes.

💡 Aquí tienes un ejemplo (mencionado en el episodio).

¿Cuál es el papel de la inteligencia artificial en la voz de una marca?

Es una ayuda, pero no un reemplazo. Si no tienes definida tu voz de marca, lo que comuniques usando la IA sin criterio sonará genérico, sin alma ni identidad, como una más del montón.

¿Qué diferencia hay entre branding y marca?

La marca es el conjunto de atributos que representan a una organización. El branding es el proceso de construir y gestionar esa marca. Es decir, darle forma a través de decisiones visuales, estratégicas y comunicacionales.

04 | La estrategia y el plan de contenidos

En el episodio 3 te hablé de 8 errores que debes evitar al crear contenidos, y entre esos errores estaba el no tener un plan. 

Por eso y para ampliar esa información, hoy voy a hablarte de la estrategia y el plan de contenidos como puntos de partida para la creación y difusión de tus mensajes. 

Según el Diccionario de la Real Academia Española, estrategia y plan son la misma cosa. De hecho son sinónimos relacionados con el mundo militar.

Sin embargo, en el ámbito del marketing de contenidos esto no es así. No se refieren a lo mismo.

Podría decirse que ambas palabras están juntas, pero no revueltas.

Lo curioso es que hay un poco de confusión en torno a lo que son la estrategia y el plan de contenidos. Parece que todo depende de la fuente que consultes. Unos dicen que la estrategia va primero y luego el plan, otros todo lo contrario, mientras que unos más indican que la estrategia está dentro del plan. 

En fin, yo no te quiero enredar y te lo pondré más simple.

La estrategia de contenidos es la visión general. Responde a las preguntas “¿por qué?” y “¿para quién?” hago estos contenidos. El plan es el paso a paso, es el detalle de cada acción que hará posible llegar al destino al que quiero ir. 

Piensa en un viaje de vacaciones. La estrategia sería definir adónde y por qué quieres ir a ese lugar, con qué recursos cuentas, qué tipo de viaje te puedes permitir, cuántos días, qué medios de transporte vas a usar, si vas a contratar el viaje por medio de una agencia o lo vas a armar tú solo.

El plan para concretar ese viaje de vacaciones sería todos los detalles: el itinerario, la fecha tope para comprar los boletos, dependiendo de si es temporada alta o baja; la agencia de viajes que vas a contratar o los sitios web por donde vas a reservar el hospedaje, los tours que querrás hacer, etc.

Ahora volvamos a lo que nos compete.

La estrategia de contenidos debe conectar con los objetivos de tu organización. Es como una especie de brújula que la mantendrá en el camino correcto, enfocada y coherente con todo.

Para la estrategia definiremos los siguientes elementos:

  • Objetivo de la organización.
  • Objetivo de la estrategia de contenidos.
  • Audiencia.
  • Pilares.
  • Formatos.
  • Canales de distribución del contenido.
  • Frecuencia.
  • Medición. 

Supongamos que tienes una pyme sostenible cuyo fin es acortar la cadena de valor entre los restaurantes y productores de la zona para ahorrar dinero, potenciar el comercio local y poner en la mesa alimentos frescos. Ese sería tu objetivo. 

Ahora define el objetivo de tu estrategia de contenidos. Este podría ser “darnos a conocer como la solución que acorta la brecha entre los negocios gastronómicos y sus proveedores”. 

A continuación, te toca describir a tu audiencia. ¿Quiénes son? No sólo se trata de datos demográficos como sexo, edad y lugar de residencia. Tienes que ir más allá. Probablemente tengas dos audiencias: los relacionados con el rubro gastronómico (dueños, gerentes, etc.) y los productores locales. ¿Cómo son? ¿Cómo piensan? ¿Cuáles son sus desafíos? ¿Cómo se expresan? ¿Qué buscarían en tu contenido? Estos perfiles de clientes son lo que en el mundo del marketing se denominan “buyer personas”.

La siguiente fase es establecer las categorías de contenidos, también llamados “pilares de contenido”, de los cuales te hablé brevemente en el episodio anterior.

Los pilares de contenido son las bases de tu contenido, los grandes temas que servirás a tu audiencia. Ponles nombres y objetivos.

Para efectos del ejemplo, unos posibles pilares podrían ser los siguientes: 

  • “Del campo a la cocina”. Pilar en el que se contarán historias y se hablará sobre la frescura y calidad del producto local. 
  • “Aliados que cocinan con propósito”. Publicaciones de testimonios, casos de restaurantes y beneficios de trabajar directamente con los productores de la zona.
  • “Negocio sostenible y eficiente”. Cómo acortar la cadena de valor mejora costos, reduce huella ambiental y fortalece comunidades.

Lo siguiente es escoger tus formatos. Responde a la pregunta ¿qué tipo de contenido le gusta consumir a mi audiencia? ¿Le gusta leer artículos, o más bien consumir videos? ¿O será que, por razones de tiempo y practicidad, prefieren escuchar podcasts?

Lo que contestes en esta fase te llevará a la siguiente: los canales de distribución.

Esos canales de distribución son las plataformas donde vivirán tus contenidos.

Pero ojo aquí, porque tienes que cruzar la información del tipo de contenido que le gusta consumir a tu audiencia, con los lugares en los que suele consumir ese tipo de contenido.

¿Les gusta ver videos? ¿En qué tipo de formato? ¿Cortos o más extensos? ¿TikTok o YouTube? ¿O más bien es un perfil que consume contenido en LinkedIn? ¿O suele estar más bien en Instagram?

Esta es una información que deberías ya tener adelantada desde la fase de descripción de tu audiencia. 

Ahora establece con qué frecuencia quieres alcanzar a tu público objetivo. 

Digamos que elegiste 3 canales según el perfil de tu audiencia: LinkedIn, Instagram y YouTube. ¿Cuántas veces publicarás en cada una? Sé realista y ten en cuenta cómo funciona el algoritmo de cada plataforma. Comienza con lo mínimo viable para ti, por ejemplo, 2 veces por semana en LinkedIn, 3 veces a la semana en Instagram y un video por mes en YouTube. Después, dependiendo de tus recursos, podrás aumentar esa frecuencia.

Finalmente, la medición. Esto debe estar conectado con el objetivo de tu estrategia de contenidos y, por consiguiente, con los de tu organización. Es importante que establezcas tus indicadores para saber si tu estrategia está dando resultados. Por ejemplo, alcance y visualizaciones en redes sociales, o un número determinado de suscriptores mensuales al canal de YouTube. Establece objetivos específicos, medibles, alcanzables, relevantes y acotados en el tiempo.

Recuerda que la estrategia de contenidos es una visión general. El detalle de cada decisión deberás desarrollarlo en el plan de contenidos. Acuérdate de la metáfora del viaje de vacaciones.

El plan de contenidos

¿Qué debe tener el plan de contenidos?

Un plan de contenidos básico debería contar, al menos, con 3 partes: 

  1. Línea editorial.
  2. Procesos.
  3. Recursos humanos.

La línea editorial es la identidad de tu marca, sea una pyme sostenible o una organización sin fines de lucro. Basada en los valores de la organización, la línea editorial gobierna todo lo que se comunica, el tono de la marca, la palabra, la identidad visual, la manera de relacionarse con los clientes o donantes, etc. Esta línea editorial es la que dirá qué contenido se publica y cuál no. Es como los rieles de un tren.

Siguiendo con el ejemplo de la pyme que acerca a restaurantes con productores locales, su línea editorial deberá estar alineada con los valores de sostenibilidad, su contenido deberá enmarcarse dentro de su objetivo de negocio y no polemizar con contenidos sobre política y religión, por mencionar algunas temáticas. 

La línea editorial responde a la pregunta “¿de qué forma nos comunicamos?”.

Los procesos se refieren a todo el flujo de trabajo para la producción y distribución de los contenidos, desde el inicio hasta el final. Aquí entran las herramientas y también los calendarios editoriales, en los cuales se fijan los temas, formatos y fechas de publicación. 

Con los procesos respondemos a la pregunta “¿cómo lo haremos?”.

Los recursos humanos son el conjunto de personas o el equipo que estará a cargo, con sus distintas habilidades para crear las piezas de contenidos: redactores, diseñadores, editores de video, entre otros. En esta fase también se define si el personal será interno o externo. 

La definición de los recursos humanos contesta la pregunta “¿con quiénes contamos?”.

Preguntas y respuestas para cerrar

¿Estrategia y plan de contenidos no son lo mismo?

No. Aunque en el diccionario puedan parecer sinónimos, en marketing de contenidos no lo son. La estrategia es la visión general (el “por qué” y el “para quién”), mientras que el plan es el detalle de cómo vamos a ejecutar esa visión.

¿Cuál va primero: la estrategia o el plan?

Primero la estrategia. Es como decidir adónde quieres ir de vacaciones, por qué ese destino y con qué recursos. El plan viene después y te dice cómo llegar, qué ruta tomar y qué vas a necesitar para que ese viaje sea posible.

¿Qué debe incluir una estrategia de contenidos?

Debe conectar con los objetivos de tu organización y definir:

El objetivo de la estrategia.

La audiencia o buyer persona.

Los pilares de contenido.

Los formatos ideales.

Los canales de distribución.

La frecuencia.

Y los indicadores para medir resultados.

¿Y el plan de contenidos? ¿Qué lleva?

Un plan básico debería tener tres elementos esenciales:

La línea editorial, que define el tono y la identidad de la marca.

Los procesos, es decir, cómo se crea, aprueba y publica el contenido.

Los recursos humanos, o sea, quiénes lo hacen posible: redactores, diseñadores, editores, etc.

¿Cómo se relacionan ambos?

La estrategia marca el rumbo; el plan detalla cada paso para recorrer ese camino. Uno sin el otro no funciona. La estrategia sin plan se queda en buenas intenciones, y el plan sin estrategia es como andar sin rumbo.

¿Tengo que tenerlo todo resuelto para empezar?

No. Puedes empezar con una versión sencilla de tu estrategia y un plan mínimo viable. Lo importante es tener claridad y coherencia. Luego irás afinando en el camino.

Si tienes algo que decirme o te gustaría trabajar conmigo, escríbeme al email  contacto@necesitascontenido.com o al formulario de contacto.

Las notas de este episodio las consigues en necesitascontenido.com/programa

Muchas gracias por escuchar hasta aquí. Nos encontramos la próxima semana.

Moisés G. Hernández

03 | 8 errores que debes evitar al crear contenido

En este episodio te hablo de 8 errores que se cometen a menudo en organizaciones que no tienen grandes recursos para crear contenidos, según mi experiencia.

Estos errores son:

1/ No tener pilares de contenido.

2/ Publicar contenido a lo loco.

3/ Publicar con egocentrismo.

4/ Expresarnos con tecnicismos.

5/ Escribir con errores ortográficos.

6/ Escribir sin una estructura.

7/ No planificar.

8/ Darle más importancia a la parte gráfica.

Recursos:

Usa este prompt para crear tus pilares de contenido en ChatGPT u otra IA:

Basándote en la siguiente misión de esta empresa, crea 4 pilares de contenido y algunas categorías por cada pilar: [ESCRIBIR MISIÓN DE LA EMPRESA].

Artículo sobre la fórmula AIDA del copywriting.

Artículo acerca de cómo manejar el tono de comunicación en redes sociales.

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Las notas de este episodio las consigues en necesitascontenido.com/programa.